Practica Corta
Cuando te sientas mal, ansioso, angustiado o tengas sensaciones incómodas, detente en ese instante y busca un momento tranquilo para ti. Reconoce que es lo que sientes en este momento. Cierra los ojos. Lleva tus manos al pecho donde está tu corazón, el gran sanador, el centro de la compasión humana. Toma dos o tres respiraciones profundas, lentas. Sigue atendiendo a tu respiración sintiendo como tu pecho se mueve y la acompaña. Siente como ese vaivén vitaliza tu corazón. Al inspirar entra compasión a tu cuerpo y al espirar te deshaces de tensiones y malas emociones o sensaciones. Te deshaces de lo quite sientes mal en ese momento. Tu corazón y su compasión te van curando, conéctate con el a través de la respiración. Haz esto por 3 a 5 minutos o hasta que sientas que estas mejor o que desaparecen las sensaciones incómodas. Luego, lentamente vas abriendo los ojos nuevamente, te agradeces por este momento compasivo y retomas lo que estabas haciendo, pero con mayor tranquilidad. Esta es una pausa autocompasiva.

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